Garbiñe Muguruza, futuro y rabioso presente del tenis femenino mundial, firmó su primer título en Roland Garros y en Grand Slam al destronar a Serena Williams(Serena, 21 títulos de Grand Slam, tres de ellos en París) por 7-5 y 6-4, tras hora y 43 minutos de drama en la Pista Philippe Chatrier. Muguruza selló su quinto punto de partido (había tenido cuatro con 5-3 a favor) con un globo liftado excepcional. Se trata de la primera campeona española en París desde Arantxa Sánchez Vicario en 1998.

Serena, la gran campeona de 21 títulos, se defendió como podían haberlo hecho Muhammad Ali o Michael Jordan, con aces a 196 km/h. “Odio perder”, había avisado Williams antes de jugar.

Tras apuntarse el primer set con 7-5 en 56 minutos, Muguruza mandó desde el mismo comienzo del set final (el número 14 en fila que gana en este Roland Garros) y ahí empezó a echar en falta la “tranquilidad en los momentos importantes” que habían demandado Chris Evert y Conchita Martínez. Nueve dobles faltas, cinco en este segundo set, impidieron una victoria más concluyente de Garbiñe.

Pero, desde el arranque, Serena Williams (siete saques directos, cuatro dobles faltas) se vio sometida a lo que Patrick Mouratoglou, entrenador de Serena, describe como“la enorme presión que Muguruza genera a la rival”.

“Ante Garbiñe, todo es muy difícil; tienes que empezar a jugar en el límite del último metro de tu pista”, había dicho Samantha Stosur, tras la semifinal. 18 golpes ganadores de Muguruza (por 26 errores no forzados) sentenciaron el resultado. “Este es el torneo nuestro, de España”, proclamó al fin Garbiñe Muguruza, ante toda su familia y antes de recoger la Copa Suzanne Lenglen, entregada por Billie Jean King. Roland Garros ya es el torneo de Garbiñe. Su torneo. Ella es el futuro. Y el presente.

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