Marcelo Bielsa es un obsesivo del fútbol. Conoce al detalle cada jugador y equipo del mundo. En 1991 no era diferente. Ese año, Colo Colo obtuvo la Copa Libertadores de América. El funcionamiento de la escuadra del croata Mirko Jozic lo deslumbró. Recogía varios elementos de la escuela europea que el Loco admiraba. Así, se convenció de que tenía que estudiar a fondo al equipo albo. Los medios eran distintos. No había internet y el desarrollo de medios audiovisuales no era el actual. Tuvo que apelar al conocimiento empírico. Ahí nace la historia que lo une con el único campeón chileno en la Libertadores.

Pocos días después de que el Cacique levantara al trofeo continental, Bielsa apareció por Santiago. Se fue directamente a Pedreros. Allí, pasó quince días tomando apuntes del método de Jozic y sus colaboradores.

“Bielsa estuvo dos semanas, inmediatamente después de la Copa viendo a Mirko. Le pidió a Jorge Vergara que los contactara. Quería conocerlo, conversar con él. Dialogaban en el estadio. A mí, me correspondió trasladarlo por Santiago. Mirko lo recibió en su casa. Marcelo vino con su señora. Ya era especialmente dado al orden y la limpieza en todo”, revela Marcelo Oyarzún, preparador físico del Cacique entonces.

Jorge Vergara, dirigente del club en esa época fue quien guió a Bielsa en su paso por Macul. “Bielsa vino muchas veces, en privado”, confirma. Las citas siempre eran muy acotadas. “Quienes nos juntábamos con él éramos muy pocos. Con Mirko también se vieron después, en Mendoza. Hablaba por separado con cada una de las personas a las que les interesaba conocer”, sostiene.

Vergara y Oyarzún no coinciden plenamente en la influencia que los sistemas de trabajo y de juego de Jozic pudieron ejercer sobre el rosarino. “Creo que Bielsa estaba más influenciado por (Jorge) Griffa y por (José) Yudica, con quienes convivió en Newell’s. Pero hay conceptos que unen a Bielsa y Mirko, como la importancia del equipo por sobre las figuras, el esquema, la impronta y el deseo de ganar siempre. Jozic iba por el mismo lado. Exigía un tránsito rápido en el mediocampo para privilegiar la sorpresa. El vértigo representa la bondad de un equipo para entregarse a la idea”, sostiene el ex directivo.

En cambio, Oyarzún encuentra más similitudes. “Recuerdo, por ejemplo, que en 1992, Bielsa parte jugando con Newell’s con línea de cuatro en la defensa, que es casi una religión en Argentina. No le fue bien y cambió por la de tres, que es lo que hacía Mirko. Sé que le pedía videos de Colo Colo a Jozic para estudiarlos”, repasa el PF.

La cercanía conceptual se tradujo, siete años después, en otro acontecimiento: en 1998, después de haber dirigido a la Selección, América de México, Hajduk Split de Croacia y Al-Hilal, de Arabia Saudita, Jozic se transforma en el entrenador de Newell’s Old Boys, el equipo que más identifica al Loco. Y dos años más tarde, Oyarzún se convierte en el gerente deportivo de los Leprosos. “Eso no fue casualidad”, sentencia el profesional.

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