La gobernación de Río de Janeiro se encuentra hace un tiempo en una de sus peores crisis, lo que ha llevado a declararse en estado de calamidad pública en sus finanzas. Este estado lo usará como estrategia para así cumplir sus compromisos con los Juegos Olímpicos que iniciaran dentro de poco.

La medida le permite al gobierno regional adoptar medidas excepcionales, con la cual pueden obtener préstamos sin autorización del legislativo regional, firma de contratos sin concursos públicos, entre otras soluciones que buscarían garantizar la oferta y la “racionalización de todos los servicios públicos esenciales para la realización de los próximos juegos Olímpicos” a realizarse a partir del 5 de agosto.

La crisis se debe, según publicó Francisco Dornelles a que existe una caída en las recaudaciones de impuestos, regalías petroleras y en si en la crisis económica que cruza el país completo.

La poca cantidad de recursos financieros está poniendo en riesgo la conclusión de la nueva línea de metro, que buscaba beneficiar a los aficionados para su traslado al Parque Olímpico, como también, el pago de horas extras a los policías que garantizaran la seguridad del magno evento, según explica el medio internacional The Huffington Post.

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