Los cruzados pierden puntos importantes.

El actual campeòn esta sufriendo tras un nuevo tropiezo en el encuentro de hace unas horas en el teniente de Rancagua frente a la escuadra de O`Higgins.

Nicolas Castillo

Mario Salas debe estar intranquilo. Su equipo sumó una pobre presentación ante O’Higgins. Mostró pinceladas de lo que había venido desarrollando hasta ahora, con ímpetu ofensivo y una búsqueda que parece constante del arco rival, pero en el análisis general el campeón quedó al debe.

Y si ante Cobresal, en la primera jornada, se generó numerosas ocasiones y la debilidad fue el finiquito, ante los celestes los problemas estuvieron en la elaboración. El balón casi nunca salió limpio desde el fondo. El trabajo de Enzo Kalinksi y Fabián Manzano no fue de los mejores. Sobre todo del canterano, que se equivocó varias veces en la primera media hora, lo que mermó evidentemente su confianza y participación en el juego. Carlos Espinosa, en tanto, nominalmente llamado a generar fútbol, fue intrascendente y terminó batallando más contra su propia frustración ante cada pelota perdida que ante algún defensor celeste. Ahí aparecieron los pelotazos.

Al frente, el conjunto de Cristián Arán presionó con intensidad, buscó entorpecer siempre la salida estudiantil, pero tampoco destacó por su buen criterio en el último tramo de la cancha. Marco Medel, el enlace rancagüino, aunque participó del juego, con su displicencia habitual terminó entorpeciendo cada jugada ofensiva. La lucha por las bandas también se inclinó hacia los de la Sexta Región. Magnasco y Fuenzalida no generaron mayor peligro por el sector derecho (aunque el Chapa desperdició la ocasión más clara de su equipo), y por la orilla izquierda Parot, más preocupado de Lezcano, no pudo transformarse en un buen socio de Cordero, que fue por lejos el que más batalló.

La falta de ideas se fue haciendo cada vez más evidente a medida que avanzaba el reloj. Los cruzados no lograban romper el cerco defensivo de la mitad de la cancha celeste, bien comandado por Juan Fuentes y especialmente por Alejandro Márquez. El Comandante intentó modificar con Sebastián Jaime y Ricardo Noir, pero sólo el transandino gravitó. Su velocidad y ganas se transformaron en inmediata amenaza para el rival y alcanzó para contagiar a sus compañeros, que parecieron encontrar el camino en los últimos minutos. Empujaron y obligaron el retroceso local. Y rindió frutos, porque Jaime aprovechó de buena manera una desinteligencia local en un despeje y logró el desequilibrio.

Tras el gol los de Arán mantuvieron la posesión de la pelota, mientras los estudiantiles se cerraron y apostaron por cuidar la ventaja. Sobre todo después de la expulsión de Diego Buonanotte, que alcanzó a estar ocho minutos en cancha antes de ver la roja de manera directa por una aparatosa infracción sobre Pedro Muñoz. Llegó tarde, pero la roja fue demasiado castigo. Una muestra más de la mala jornada de Eduardo Gamboa.

Sobre el final, todo para O’Higgins. La UC, a esas alturas sólo despejaba. Por eso casi no extrañó la paridad, obra de Pablo Calandria en la última jugada del partido, haciendo justicia en el marcador. O’Higgins amarca a la UC y la posterga. En la tabla, en el juego y en la ilusión. En semana de debut internacional, el campeón tiene mucho trabajo por delante.

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