Jugador de cadetes que no pasó por las manos de Lorquita simplemente no estuvo en O’Higgins, más de 50 años ligado a la institución Celeste y reconocido por su simpatía y profesionalismo hoy el fútbol Joven llora la partida de un Profesional único , lamentablemente a los 76 años Lorquita comenzó el viaje hacia el descanso eterno .

Tantas historias que contar y es por eso que acá está una de las mejores , redactada por Vida pasión y fútbol :

 

– “¡Árbitro! ¡Árbitro! ¡Árbitro!”

Aquel grito se escuchaba de fondo a un partido en una de las canchas de Quilín. El Árbitro por su parte miraba hacía otro lado y no escuchaba los gritos desaforados que pedían la atención. En el otro extremo estaba un jugador de O’Higgins tendido en el piso, y quien pedía el ingreso era el paramédico del club celeste que necesita asistir al futbolista y a su vez hacer correr el reloj de un partido que se estaba ganando con lo justo.

– “¡Árbitro! ¡No ve que hay un jugador en el piso! ¡Árbitro!”

Finalmente, el hostigamiento logró su objetivo. El Árbitro escuchó y asintió con un gesto. El paramédico ingresaba a la cancha con una marcha rápida y un bolsito de cuero negro que se balanceaba con cada paso. Con el aliento acelerado, el paramédico llegaba a su misión. Por un lado, estaba un jugador con un fuerte golpe en la canilla, por el otro, él, con su bolsito precariamente conformado por culpa de una quiebra que azotaba al club celeste por aquellos años. Sacó el cloruro de etilo y lo agitó, la sorpresa fue total. El cloruro estaba vacío mientras el jugador tomaba un poco de agua. Era prioritario que el reloj corriera, y a la vez, era urgente asistir al jugador para no quedar con uno menos en los últimos minutos. El paramédico lo sabía, los años en su espalda ya lo elevaban a maestro, y con lo espontaneidad que lo describía como persona agitó por ultima vez el cloruro, apretó el dispensador y soltó un sonido que salió de su boca mientras ocultaba la mirada para no ser delatado:

– “¡PPSSSSSSSSS! ¡PPSSSSSSSS! ¡PPSSSSSSS!”

Los jugadores que estaban cerca soltaron una risa inmediata, el asistido no detuvo la carcajada y el dolor pasó a segundo plano. Con un palmazo y una mueca le dijo: “¡Estás listo! A ganar ahora”. El paramédico salió de la cancha con todo el protagonismo al hombro. Llegó a la banca y lo recibieron con una sonrisa, con esa misma que siempre él devolvía en cada acción. Esa agradable personalidad que definía a un paramédico único e histórico, que con anécdotas como estas se transformó en el gran “Lorquita”.

Por más de cuarenta años Nelson Lorca vivió cada una de las etapas del club Rancagüino. Trabajó con el plantel profesional, con las escuelas de fútbol y con las divisiones inferiores que fue donde siempre dejó huella y un cariño inigualable. Más de 150 medallas declaró tener colgadas en un lugar muy especial de su casa. Medallas que resumían años exitosos y también difíciles. Donde disfrutó de triunfos en el extranjero, pero también, dolorosos años de quiebra donde lo precario resumía el momento y con un dulce “alka” y un algodón mojado el intentaba resolver cada uno de los problemas. Sumando siempre esa sonrisa fácil y trato respetuoso que quedaba en la memoria de cada futbolista que fue formado en O’Higgins.

El tiempo es inexorable y para Lorquita a pesar de parecer eterno así también lo fue siendo. Un difícil Cáncer lo atacó y él lo enfrentó con la misma entereza que siempre lo hizo en cada partido en el que estuvo presente. Esta vez el recordado “Alka” y ese algodón húmedo que resolvía todos los dolores de los jugadores de O’Higgins no iba ser suficiente para ganar esta dolorosa batalla llamada Cáncer. Finalmente, el día de ayer, Nelson Lorca falleció y se despidió para siempre con la insignia de O’Higgins grabada en su pecho. La sonrisa y nobleza de un hombre que entregó su vida completa al club de sus amores es inolvidable, pero, sobre todo, el cariño y la persona que se entregó en la formación de cada uno de los jóvenes que han pasado por el club es la huella más eterna de un paramédico que se convirtió en una leyenda celeste.

Te recordaremos feliz, con esa sonrisa plena, con la insignia de O’Higgins siempre en tu pecho y con toda la simpleza que te resume en un grande.
Mucha fuerza a su familia, amigos y a toda la hinchada celeste.

Gracias por tanto “Lorquita” Querido.

Cómo pagina de Purodeportes.cl nos unimos al luto por la partida de esta gran persona y profesional .